Boris era uno de los más pequeños, delgados y más muchachos en el antiguo puente de la calle Diez de Agosto en Loja. Ahí trabajaba desde muy chico como lustrabotas y sobrevivía a las molestias no solo de sus clientes pero de aquellos que le escondían sus brochas o le regaban la tinta negra con la que trabajaba. Como sucede con cualesquier betunero, sus ganancias apenas alacanzaban para traer algo de alivio económico a su hogar. Boris Salinas Ochoa, ese muchacho de manos enegrecidas por la tinta y su carita sudorosa por el polvo y su trabajo, vivía en dos mundos: el fútbol y las artes. No se hizo futbolista pero un gran escultor y ceramista, ahora orgullo de Loja y el país.
De su propia boca podemos apreciar su agradecimiento por el CISOL y la apariencia que tenía hace unos 20 anios. El licenciado en Artes Plásticas, estudió arte en la Escuela de Bellas Artes de la UTPL y se especializó en Cerámica y Diseño. Ha sido miembro del grupo artístico Contrastes de Loja, del grupo socialista Protesta, y es profesor de cerámica y pintura del Liceo de Loja. Actúa también como profesor de actividades prácticas en la institución que lo vió crecer, el CISOL.
La siguiente es una entrevista publicada por De Toditito… y para el efecto le presentamos al artista Boris Salinas:
¿Qué enseñanza te deja el haber pasado tu niñez en las calles?
Para mi es una de las etapas que más me ha gustado vivir, aunque no se tenía un juguete ni nada pero era mas feliz, por los amigos, en el parque se jugaba con los trompos, las canicas, o sino nos íbamos a la laguna a pescar, y así pasábamos, con mi hermano Aquiles y seis amigos más que andábamos en grupo. Ahora la mayoría de mis amigos han muerto a causa del alcoholismo y las drogas, mi hermano y yo siempre nos cuidamos y logramos estudiar y aportar a la casa.
¿Cuándo descubres tu habilidad por el arte?
Con mis primeros dibujos me cuenta mi mamá, que yo de chiquito siempre pasaba inquieto y ella para tranquilizarme me daba un papel y un lápiz, entonces ahí yo ya fui desarrollando mi habilidad por el arte, luego me gustaba dibujar lo que veía aunque eran garabatos pero ya tenían su forma, después como ya entré a la escuela ya cobraba a mis compañeros para hacerles los mapas o los dibujos.
¿Tu destreza fue hereditaria o la fuiste desarrollando con el tiempo?
Creo que el artista nace o se hace y a mi siempre me gustó dibujar o estar jugando con el barro, entonces poco a poco fui mejorando lo que hacía, porque en mi casa nadie se ha dedicado al arte. Me cuenta mi mamá que mi abuelo también tallaba en madera pero lo hacía, solo para cosas del hogar pero no logró desarrollar ese arte, también me cuenta que cuando éramos niños mi mamá nunca nos cortaba el cabello, porque decía que ahí esta la inteligencia.
¿Quién te compraba tus primeros lápices o pinturas?
Al principio mi mamá, pero luego con lo que ganaba lustrando, ya tenía para comprarme mis pinturas y mis hojas, recuerdo que después nos ingeniamos con mi hermano para ir de casa en casa lustrando y así ya nos conocían y nos regalaban libros que ya no les servía, una vez me regalaron una revista en donde había unas pinturas raras, para mi que era niño, pero luego me llamo la atención los dibujos y el estilo.
¿Cómo hizo Boris Salinas para seguir desarrollándose como artista a pesar de las dificultades que se le presentaban?
Siempre la tuve a mi mamá que nos decía que luchemos por lo que queremos, y a mi no me gustaba estudiar, ni leer, a mi más me gustaba lo práctico, y me acuerdo que primero estaba siguiendo físico-matemático en el colegio pero luego me cambié a sociales porque lo mío no eran las matemáticas. Una vez cuando estudiaba en La Dolorosa, un profesor me quitó un dibujo que hice de él y no me dijo nada, más bien me preguntó quien me había enseñado a dibujar.
Yo ya no iba a seguir estudiando pero mi papá siempre me aconsejaba que estudie arte, entonces terminé el colegio y luego con lo que hacía me iba pagando los estudios, de ahí entré a la Técnica a seguir arte y diseño en Baldosas que fue en lo que me gradué, siempre era el último en entregar los trabajos, pero era para hacerlos bien porque yo no quería que solo fuesen una practica sino que sobresalgan un poquito más, y esos mismos trabajos después los vendía para comprarme los libros, de ahí mi mama con el puesto que tiene en el mercado Gran Colombia también me ayudo a pagarme mis estudios.
¿Cuándo realizas tus primeras esculturas?
Ya cuando era estudiante empecé a hacer figuras de arcilla y las dejaba secar al sol porque no tenía un horno, luego se me ocurrió quemarlas en leña en una hornilla que fabriqué en mi casa la primera que realicé fue la de una mujer embarazada y hasta ahora la conservo, después fui mejorando mi técnica y me iba a la biblioteca a ver cómo hacían los grandes del arte, sus dibujos, la boca, la nariz, las manos…
¿Tu primera exposición?
Luego, ya que había hecho varias esculturas, en total 23, me fuí a la Alianza Francesa para ver si me dejaban exponer ahí, pero una profesora extranjera de ahí me dijo que no, que no le gustaban mis obras porque estaban muy quemadas, pero luego seguí intentando hasta que me salió una exposición en el Consejo Provincial, y luego se me abrieron espacios en la Casa de La Cultura, y con lo que vendía ahí, me iba comprando más material para hacer mis obras.
¿Qué reflejas en tus obras?
Trato de reflejar siempre las cosas positivas que hay, mostrar una realidad, un rostro alegre, unas manos jugando, o una mirada que muestre una verdad.
¿La mayoría de tus obras son niños o gente común. Por qué?
Porque reflejan mi pasado. Pero solo trato de mostrar lo positivo, la inocencia de un niño, la ternura, el amor en su mirada, sus manos chiquitas que juegan a ser grandes cuando trabajan, y sobre todo destacar sus gestos. No solo hay caras bonitas y poses perfectas, me gusta mostrar la realidad no “muñecos perfectos”.
¿Al momento de enseñar cuál es tu técnica. Según tus compañeros de trabajo tienes gran habilidad para impartir tus conocimientos a los pequeñoss?
Cuando se enseña con amor todo sale bien y dedicarme a enseñar lo que más me gusta hacer, es una ventaja porque me divierto con ellos, vuelvo a ser niño, me río con ellos, les llevo juegos, o los saco a que pinten o trabajen sus tareas al aire libre, entonces eso les ayuda a que ellos no se sientan reprimidos, y desarrollen todas sus destrezas.
Nota del editor: Se nos refirió el website de Boris, pero hasta el momento de la publicación ha sido imposible localizarlo.