Sangre por conseguir el Rectorado en la UNL
Lastimosamente ese es un problema de las universidades estatales a nivel latinoamericano. Por qué? Porque las universidades estatales como no se autofinancian en su totalidad reciben dinero del estado que es administrado para sus propios beneficios, entre ellos el académico por supuesto.
Como hay dinero ( y se quejan de que no hay desembolsos); la misma historia me la repetían hace unos 15 anios, y resulta que ninguna universidad se ha cerrado en el Ecuador por ese concepto. Así que todos esos recursos, mas los recursos humanos, hacen que los puestos de dignidad en las universidades ( no solo en las estatales, en este apartado) sean muy codiciados y lo que acontece en la UNL es palpable en la UNAM: donde tan solo hace algunos dias la Facultad de Derecho era una revolución porque desde ahí, salen los presidentes de Mexico. Cuántos representantes políticos han salido de la UNL y mas concretamente del seno del FIU? En el argot popular se dice que nadie se meta con mis frijoles y eso es lo que acontece. Hace mucho tiempo, inclusive antes de que los ‘cabezones’ perdieran su último reducto en la Facultad de Aministración, la UNL se ha convertido en un trampolín político para los que logran captar la dirección bien política o académica.
Las elecciones están cercanas y como ya es de conocimiento general al unipartidista FIU le apareció un competidor, hecho a la misma escala y con historia compartida, el Solidaridad por Una Nueva Universidad ( SUNU -Lo deletreo por que es nuevo). Eso también ha hecho que se recapitulen viejas prácticas puestas en práctica con los antedichos cabezones, haciendo uso del poder, miembros del FIU apalean a sus adversarios (José Aniazco fue agredido y hasta ensangrentado) y se irrespeta monumentos que en otras circunstancias serían objeto de marchas de protesta (el redondel del monumento Pío Jaramillo Alvarado , cerca a la universidad, sirve de pared publicitaria) y por ende se violan las propias leyes internas del Alma Mater que prohíben tales prácticas proselitistas.
Cuál es su pronóstico, Valarezo o Villacís?






